lunes, 30 de enero de 2017

Riesgos de la producción de semilla

Tanto la cantidad como la calidad de las cosechas de semilla pueden verse considerablemente afectadas por factores externos. Factores climáticos pueden afectar a la abundancia de la floración, y con ello indirectamente a la producción de semilla. Hay algunos datos que indican que las temperaturas superiores al promedio y un grado modesto de tensión de la humedad en la primavera y principios del verano pueden inducir una formación abundante de yemas florales en las regiones templadas (Krugman y otros 1974). En Nigeria se dan buenos años de semilla de Triplochiton scleroxylon después de un mes de agosto especialmente seco (30 por ciento o menos del promedio de precipitaciones), mes en el que disminuye la pluviosidad entre las lluvias fuertes tempranas y las lluvias fuertes tardías (Howland y Bowen 1977).
Los casos más extremos de clima impropio de la estación suelen reducir la abundancia de la floración o de la fructificación. En las regiones templadas, las heladas de finales de primavera matan las flores o los frutos jóvenes, y las temperaturas anormalmente elevadas o la sequía pueden tener un efecto parecido. Aun cuando no se produzcan la muerte y caída prematura de frutos enteros, es posible que después aborte una parte de las semillas. Los vientos excepcionalmente fuertes o el granizo pueden causar la destrucción mecánica de flores o frutos. La lluvia continuada durante el período de dispersión del polen tiene un efecto especialmente negativo sobre la cantidad de semilla que se produce, y ello con independencia de que la polinización se efectúe por medio del viento o de insectos. Tectona florece durante la estación de lluvias, y ello puede explicar la baja tasa media de fecundación, entre el 1 y el 3 por ciento, que se ha notificado en Tailandia respecto del período de 1967 a 1972 (Hedegart 1975). La lluvia hace que los insectos polinizadores sean más reacios a volar, y además se lleva del estigma, con el agua, granos de polen antes de que germinen. En Indonesia y Malasia, la pluviosidad constante durante la estación de dispersión del polen se considera el principal factor responsable de las cosechas típicamente escasas de semilla de Pinus merkusii. Tamari (1976) notificó que más del 90 por ciento de las flores de dipterocarpáceas no lograban convertirse en frutos en Malasia.
Aves, mamíferos, insectos, hongos y bacterias son todos agentes dañinos en las fases de floración y fructificación. Las pérdidas más graves en el mayor número de especies se deben probablemente a los insectos. Por ejemplo, el gorgojo Apion ghanaense destruye todos los años una gran parte de las flores y semillas de Triplochiton (Jones 1975). Las larvas de Pagida salvaris pueden destruir en algunos años hasta el 90 por ciento de las yemas florales de Tectona (Hedegart 1975). Dos especies del género Amblycerus, perteneciente a los brúquidos, pueden destruir muchas semillas de Cordia alliodora, pero el daño puede reducirse recolectando las semillas tres semanas antes de su caída natural (Tschinkel 1967). El gorgojo Nanophyes sp. puede atacar hasta al 60 por ciento de las semillas de Terminalia ivorensis (Lamb y Ntima 1971). Se sabe que los gusanos de los conos del género Dioryctria han dañado hasta el 60 por ciento de los conos y semillas en maduración de Pinus elliottii y P. palustris en el sur de los Estados Unidos (Krugman y otros 1974), y ese mismo género puede producir también graves daños a las semillas de Pinus merkusii en Filipinas (Gordon y otros 1972). Las larvas de Agathiphaga, que es un género de polillas, pueden destruir más del 50 por ciento de las semillas que se encuentran en los conos de varias especies de Agathis en Queensland y las islas occidentales del Pacífico (Whitmore 1977). Las semillas de muchas especies de zonas secas de Acacia y Prosopis son atacadas por larvas de brúquidos, que causan en ellas graves daños (Armitage y otros 1980). Algunos tipos de aves y mamíferos, especialmente las ardillas, pueden consumir en algunos años cantidades considerables de semillas, aunque también prestan un útil servicio al dispersarlas. Las pérdidas debidas a plagas y enfermedades no suelen tener un efecto grave en los años de abundante producción de semilla, pero en los años en que la floración es escasa por razones climáticas pueden convertir una cosecha escasa en una cosecha completamente malograda.

Bibliografía:
Depósito de documentos de la FAO-Guía para la manipulación de semillas forestales -Compilado por: R. L. Willan- http://www.fao.org/docrep/006/AD232S/ad232s08.htm


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