Intestino grueso en animales
Intestino grueso:
Situado en la cavidad abdominal y rodeando al intestino delgado, el intestino grueso constituye la siguiente fase del tracto digestivo. Es un tubo ondulado, de 1,5 metros de largo, con un grosor de 10 centímetros, donde se absorbe el agua y las sales minerales de las sustancias aún no digeridas.
Su mucosa interna no posee pliegues ni vellosidades intestinales, pero está constituida por una serie de glándulas secretoras de mucus, células absorbentes y folículos linfáticos, que colaboran en la tarea digestiva.
También cuenta, en su parte externa, con una serie de fibras musculares que facilitan las contracciones que conducen las heces hasta el exterior del cuerpo.
El intestino grueso se conecta con el delgado mediante la válvula ileocecal, que actúa como regulador del paso de las sustancias entre una y otra sección intestinal.
El intestino grueso se divide en cinco tramos.
El primero de ellos es el ciego, con forma similar a una bolsa pequeña de la que cuelga una porción de tejido llamada apéndice.
A continuación se ubica el colon ascendente, de unos 20 centímetros de largo, seguido por el colon transverso, que atraviesa la cavidad abdominal de derecha a izquierda, por debajo del hígado y el bazo.
El tubo intestinal continúa su camino, esta vez por el lado izquierdo, de arriba hacia abajo, recibiendo el nombre de colon descendente.
Es en esta parte donde las heces se consolidan y acumulan, antes de ser eliminadas. A la altura de la pelvis se ubica la siguiente porción intestinal, el colon o sigma, que permite el paso de los gases, sin empujar las heces.
Al final se ubica el recto, a la altura del hueso sacro, conectado directamente con el ano, orificio por donde salen los desechos corporales.
Absorción en el intestino grueso
La absorción de agua, sodio y sales minerales es un proceso que comienza en el
intestino delgado y sigue en el colon del intestino grueso.
Poco a poco, a lo largo del intestino grueso, los residuos de la digestión se hacen
más consistentes, ya que llegan a perder un 70 % de agua por absorción.
El intestino grueso aloja un gran número de bacterias simbióticas que producen
aminoácidos y vitaminas (como la vitamina K). Estas moléculas pasan por absorción
al torrente sanguíneo desde el intestino.
En el trayecto final del intestino grueso, las bacterias simbiontes, como Escherichia
coli, también degradan las sustancias alimenticias que no habían sido digeridas antes,
y llevan a cabo procesos de putrefacción, responsables del olor característico
de las heces fecales.
La irritación del colon, por ejemplo por infecciones, ocasiona un tránsito más rápido de las heces y provoca diarreas, en las que se pierde gran cantidad de agua,
ya que no se realiza su absorción
Bibliografía
https://biologia-animal.wikispaces.com/Absorci%C3%B3n+intestinal
La nutrición de los animales (I). 5- El aparato digestivo-http://amesweb.tripod.com/nutricion_animales.pdf

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