lunes, 30 de enero de 2017

Mecanismo de acción acción del glifosato en el suelo

Reconocer el mecanismo de acción del glifosato es la clave para entender cómo se puede ejercer efectos nocivos sobre la salud de los cultivos, los animales y el ambiente por igual. El glifosato es un herbicida de amplio espectro que interactúa con una variedad de procesos fisiológicos en la planta y su entorno. Aunque es más comúnmente reconocido por su inhibición de la enzima vegetal 5-enolpiruvilshikimato- 3- fosfato sintetasa (EPSPS) que participa en la producción de aminoácidos aromáticos en la vía shikimato; en realidad fue patentada por primera vez como un potente fuerte quelante de metales, que se une e inmoviliza metales como el manganeso, magnesio, hierro, níquel, zinc y calcio, muchos de los cuales son importantes micronutrientes que actúan como cofactores para las enzimas de plantas en diferentes procesos fisiológicos, incluido el sistema defensivo de las plantas. De hecho, en realidad es a través de la quelación del manganeso que la enzima EPSPS se inhibe.
Hacer las plantas más susceptibles a la enfermedad a través de la actividad patogénica del glifosato es en realidad la forma en que ejerce su actividad herbicida. Esto se logra no sólo a través de la inmovilización de nutrientes en la planta; y también impacta en el sistema agrícola en su conjunto. Consistentemente, si el glifosato no alcanza la raíz de una planta o la planta esta creciendo en un suelo estéril, la planta no morirá.
Una vez en el suelo, el glifosato es tardíamente inmovilizado a través de la quelación de cationes, y por tanto es muy estable y no se degrada fácilmente. Sin embargo, el fósforo (como los fertilizantes con fósforo) puede liberar al herbicida, haciendo que se active una vez más en el suelo.
Una nueva investigación publicada en la revista Microbiolog indica que el herbicida Roundup (®) está teniendo un impacto muy negativo en la biodiversidad de los organismos del suelo, incluidos los organismos que tienen interés en nuestra alimentación, y especialmente entre los alimentos crudos y fermentados.
La microbiodiversidad es esencial para la salud global de nuestro planeta. La actividad metabólica de los microorganismos participa en los ciclos del nitrógeno, del fósforo, del oxígeno y del carbono, y por lo tanto son indispensables para el mantenimiento de la biosfera.
Son los habitantes más numerosos en la red de la vida: se estima que hay 6000000000000000000000000000000 (6 x 10 elevado a 30) bacterias en el planeta, y los microorganismos del suelo representan el 50% de la biodiversidad total en el número de especies.
(Nota. Recogemos aquí las palabras de Máximo Sandín:
Esto ocurre porque en los suelos existen unas numerosísimas comunidades de bacterias y sus virus asociados, llamados bacteriófagos o “fagos” que cumplen funciones, esenciales para el ecosistema, de purificación del agua, degradación de sustancias tóxicas, reciclado de productos de desecho, producción de CO2, fijación de Nitrógeno para las plantas… Se han contado cuarenta millones de bacterias por gramo de tierra seca (y un millón por mililitro de agua dulce) y quinientos millones de virus por gramo de tierra. Estas comunidades tienen, entre sus funciones, el intercambio de información genética mediante plásmidos y virus, estos últimos implicados en el control de la población bacteriana. Por eso, los genes alterados de los transgénicos pueden pasar a otros organismos del ecosistema, como ha sido repetidamente denunciado por científicos prestigiosos e independientes, aunque no suelen llegar a los medios de comunicación. Pero lo que no se pudo ocultar fue el sonado caso, que se produjo en Estados Unidos en 2009, de la transferencia de los genes de resistencia al herbicida Glifosato de Monsanto de la soja transgénica al Amaranto, considerado una “mala hierba” pero que era sagrado para los pueblos originarios de América. El Amaranto resistente al herbicida arrasó 5000 hectáreas de soja transgénica y dejó otras 50.000 prácticamente inutilizables (una especie de “justicia poética”). El problema es que los “genes de resistencia al herbicida”se han quedado, y se seguirán trasmitiendo por el ecosistema.)
Entre los organismos del suelo están los hongos, y el micelio, que técnicamente es el organismo más grande del mundo, y que tienen una especial importancia para el mantenimiento de la vida en el planeta.
Según el micólogo Paul Stamets, el micelio puede ser en realidad la “Internet natural de la Tierra”, un medio a través del cual las especies no relacionadas genéticamente ni geográficamente en el tiempo ni en el espacio pueden comunicarse entre sí, actuando como una red neuronal dentro de la biosfera. Estos microorganismos ( los hongos, sobre todo, con los que estamos más estrechamente relacionados que las bacterias) contienen una información en su ADN que forma parte del árbol de la vida, y si se destruye, partes de nosotros mismos también se pierden.
Este nuevo estudio encontró que los cambios adversos en los microorganismos relacionados con la producción de alimentos, produce la muerte e inhibición del crecimiento, observándose incluso a concentraciones más bajas de Roundup que las recomendadas para su uso en la agricultura. Los investigadores también confirmaron que la adición de los adyuvantes, los llamados ingredientes inactivos, en la formulación de Roundup, en algunos casos son incluso más tóxicos que el principio activo en sí, es decir, que el glifosato.
Estos hallazgos podrían explicar por qué ciertas especies de Lactobacillus bulgaricus, utilizados en la producción de leche, así como la subespecie Lactobacillus cremoris, han sido de difícil aislamiento en los productos lácteos de algunas regiones.
Es probable que el uso de pesticidas, herbicidas y la reducción de la biodiversiad ( variedad de plantas en los pastizales) haya contribuido a esa pérdida y se ponga así en peligro una especie clave que se usa en la producción de alimentos. Cuando se reduce la biodiversidad microbiana o se altera, también afecta a todas las plantas, influyendo en la cadena alimentaria, y afectando en última instancia al ser humano, que se encuentra de modo precario en lo alto de la cadena, cuyo cuerpo contiene 100 billones de bacterias que vienen directa o indirectamente desde el suelo.
El glifosato ha demostrado en numerosos estudios ecotoxicológicos que afecta negativamente a las complejas interacciones de los grupos microbianos, a su actividad bioquímica y al crecimiento de las raíces, y posteriormente tiene efectos negativos sobre el crecimiento y la productividad. El glifosato también altera las poblaciones microbianas cambiando el pH del suelo, e inhibe directamente o mata a ciertos organismos del suelo, al mismo tiempo que fomenta el crecimiento de otros organismos, potencialmente menos beneficiosos – de nuevo poca diferencia con el uso de antibióticos y sus efectos sobre la flora microbiana del intestino.

Bibliografía:
http://www.ecoportal.net/TemasEspeciales/Contaminacion/Los_efectos_del_glifosato_Roundup_R_en_los_suelos_los_cultivos_y_los_consumidores
https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/03/04/esta-el-glifosato-destruyendo-el-suelo/

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